jueves, 17 de noviembre de 2016

Antología Antonio Machado



CXIX

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

He elegido este texto porque expone el sufrimiento de esta persona la cual pierde su bien mas preciado y se queda en el mundo, en la soledad.

CXX

Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón... No todo
se lo ha tragado la tierra.

He elegido este texto porque expone dos puntos de vistas extremos, los cuales serían los que persiguen la esperanza y los que creen en la desesperanza

Glosa

Nuestra vida los rios
que van a dar a la mar,
que es el morir.¡Gran cantar!
Entre los poetas mios
tiene Manrique un altar.
Dulce goce de vivir:
mala ciencia del pasar,
ciego huir a la mar.
Tras el pavor del morir
esta el placer de llegar.
¡Gran placer!
Mas ¿y el horror de volver?
¡Gran pesar!

He elegido este texto porque expresa el tiempo que transcurriremos desde que somos un rió hasta el morir que sera el mar, el cual será nuestro final.

Las Moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡ Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
-que todo es volar-, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

He elegido este texto porque muestra la vida de esta persona desde un punto de vista un poco peculiar tomando a las mocas como ejemplos narrando desde sucesos familiares y cotidianos hasta el amor o la muerte.

Antonio Machado II

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares,
y arracado en cien riberas.
En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra,
y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.
Mala gente que camina
y va apestando la tierra...
Y en todas partes he visto
gente que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.
Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,
y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.
Son buena gente que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

He elegido este texto porque muestra el desarrollo de sus viajes, en los cuales empieza desarrollando que en todos los lugares ha visto pobreza y tristeza, pero también ha visto todo lo contrario, es decir a gente feliz con lo que tiene y aprovechando su vida al máximo

CXXVI
A José María Palacio


Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh, mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
¿Hay zarzas florecidas
entre las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y del romero.
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿Tienen ya ruiseñores las riberas?
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...

He elegido este texto porque me parece un poco interesante como trata el tema del paisaje de una forma tranquila y serena y de repente toma un punto totalmente brusco hacia la otra dirección como podría ser furtivos cazadores, los cuales perpetrarían  esta serenidad y tranquilidad.

CXXI

Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.

He elegido este texto porque contiene muchas metáforas interesantes y  muestra una faceta de unas tierras altas en el Duero las cuales no están en buen estado ,donde este, se encuentra pensativo, triste y viejo a través de esta vagando el corazón en sueños.

CXXX
La saeta


¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
(SAETA POPULAR)

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

He elegido este texto porque me parece un tanto extraño que este autor se alejara de los temas del tiempo,muerte y hiciera uno con Jesus de Nazaret, donde expresa el sentimiento de los andaluzes los cuales quieres ayudar a Jesús a quitarle sus limitaciones o clavos, y poder seguir a no Jesús el limitado, sino al Jesús libre, también me resulto interesante porque la primera estrofa es parte de una saeta popular.

CXVIII

A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo, en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

He elegido este texto porque muestra todas las facetas negativas que podría tener o tendrá este olmo seco, junto con una pizca de esperanza la cual se muestra en los dos últimos versos.
Por lo cual me gusta porque expone dos ideas contradictorias, como serían la desesperanza y la esperanza en el mismo texto.

XI
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-.
"en el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón."
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada

He elegido este texto porque expresa la muerte de esta persona con arrancarse la espina de una pasión y al hacer esto ya no notarse el corazón, lo cual hace parecer como  que al no tener esta pasión esta persona pierde su razón de vivir y lo cual le llevara a la muerte, donde expresa mas tarde que le gustaría volver a tener esta espina para poder sentir el corazón de nuevo.


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